Los países extranjeros recibieron las novedades sobre la composición del nuevo gobierno en Afganistán con cautela y consternación, después de que los talibanes nombraran a figuras veteranas de línea dura para ocupar los puestos más altos, incluidos varios por los que hay una recompensa de Estados Unidos por su captura, acusados de actividades terroristas.

El primer ministro interino, Mohammad Hasan Akhund, instó a los ex funcionarios que huyeron de Afganistán a regresar, y aseguró que su seguridad estaría garantizada. “Hemos sufrido grandes pérdidas y la era del derramamiento de sangre en Afganistán ha terminado”, dijo el primer ministro a Al Jazeera.

Decenas de miles de personas dejaron el país, después de que los talibanes tomaron el poder, muchos de ellos profesionales temerosos a las represalias por su vínculo con el gobierno respaldado por Occidente. En Kabul, decenas de mujeres volvieron a salir a la calle para pedir representación y que se respeten sus derechos. “Este es un gabinete provisional”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, a periodistas. “Nadie en esta administración, ni el presidente ni nadie en el equipo de seguridad nacional, sugieren que los talibanes son miembros respetados y valorados por la comunidad global”. (Reuters)